
Lograr el equilibrio adecuado: nitidez de los patrones versus resistencia del vidrio
Aquí está el desafío cuando se intenta templar el vidrio justo después de la impresión en serigrafía: se trata de lidiar con las leyes de la física.
Se necesita suficiente calor para fijar la tinta y eliminar las tensiones internas del vidrio. Pero si se aplica demasiado calor, o si se tarda demasiado tiempo en alcanzar esa temperatura, los patrones nítidos comienzan a desdibujarse. Peor aún, la tinta puede burbujear. Eso no da un buen resultado visual.
¿Por qué usamos lámparas de IR de onda corta?
Utilizamos lámparas de IR de onda corta porque no causan problemas. El calor se transfiere directamente a la superficie del vidrio. Piénselo de esta manera: un horno de convección solo calienta el aire alrededor del vidrio, lo cual es lento. Las lámparas de IR envían energía directamente al material. De este modo, se alcanza rápidamente la temperatura necesaria para el temple, sin tener que dejar que la tinta se caliente durante diez minutos. Así es como se mantienen los patrones nítidos.
El secreto está en la densidad del calor
En realidad, todo se resume en dos cosas: la potencia y la distancia. Si se aplica demasiada potencia, la tinta se quemará antes de que el corazón del vidrio se caliente. Es un error común. Por lo general, ajustamos las lámparas de modo que el calor aumente gradualmente. De este modo, la superficie del vidrio no se daña mientras el centro del vidrio se calienta.
Potencia versus refrigeración (la trampa oculta)
Es tentador aumentar la potencia de las lámparas de cuarzo para procesar más productos. Pero hay un problema: toda esa potencia genera una gran cantidad de calor dentro de la carcasa de la lámpara. Si el sistema de refrigeración no está preparado para manejar ese calor, los tubos de las lámparas se dañarán rápidamente. Tendrá que reemplazar las lámparas con mucha más frecuencia de lo deseado.
Ajustar el proceso
Lo importante es encontrar el equilibrio entre la velocidad del transportador y la intensidad del calor emitido por las lámparas de IR. ¿Se mueve demasiado lento? La tinta se difumina. ¿Se mueve demasiado rápido? El vidrio no llega a alcanzar la temperatura adecuada, y los trozos de vidrio resultantes son propensos a romperse. La mejor solución es probar el flujo de calor en la superficie del vidrio. Asegúrese de que el calor llegue uniformemente a cada parte del vidrio. Una vez que eso esté resuelto, todo funcionará bien.