
En la línea de producción de vidrio aislante, el sellador debe aplicarse de manera precisa. Si el sellador de tipo butílico o el sellador secundario se calientan de forma desigual, se generan espacios en blanco entre las capas del vidrio, lo que afecta negativamente la adherencia del sellador. Los hornos de convección prolongan el tiempo de procesamiento, y el aire caliente hace que el polvo caiga sobre el vidrio. La solución es utilizar lámparas infrarrojas que permiten aplicar el calor donde y cuando sea necesario.
Lo que realmente importa son la longitud de onda y el campo térmico generado. Utilizamos emisores de cuarzo de onda corta, ajustados entre 0,8 y 1,2 μm: esa es la longitud de onda óptima para que los polímeros absorban el calor sin dañar los bordes del vidrio. Un módulo de 240 V genera 1,2 kW de calor en un espacio reducido, gracias a un tubo de cuarzo de 10 mm y un conector de 2 pinos, que se adapta fácilmente a la mayoría de los marcos de los vidrios. La geometría del reflector permite crear un campo térmico uniforme, manteniendo la diferencia de temperatura entre los puntos más calientes y los menos calientes dentro de los ±2°C.
Este rango de temperaturas evita que se genere estrés térmico en los vidrios recubiertos o templados, además de facilitar que el sellador se aplique en el lugar adecuado.
La razón por la cual este método funciona tan bien es simple: velocidad y repetibilidad. La lámpara calienta directamente al sellador, no al aire, lo que permite aumentar la velocidad de producción hasta en un 30%, sin tener que esperar a que el horno se enfríe. El consumo de energía disminuye en un 25-35% en comparación con los hornos de convección. La vida útil de la lámpara supera las 5.000 horas, con una disminución de menos del 5% en su rendimiento. Esto significa menos reemplazos y menos tiempos de inactividad. El resultado es una mejor adherencia del sellador, menos espacios en blanco entre las capas del vidrio, y un sellador que permanece estable de turno en turno.
Algunas notas prácticas: el efecto NIR requiere que el sellador esté dentro del haz de luz. Es necesario proteger los metales cercanos para evitar puntos calientes causados por la reflexión de la luz. También hay que verificar el espacio libre del transportador y los soportes de montaje, además de ajustar el tiempo de permanencia de la lámpara según el grosor del vidrio y la viscosidad del sellador. En el caso de recubrimientos de baja emisividad, es necesario verificar la absorción de la luz en la longitud de onda seleccionada y ajustar la densidad de potencia en consecuencia.