
Cómo mantener seguros y secos los calentadores infrarrojos para baños
Colocar un calentador infrarrojo en un baño es algo arriesgado si no se maneja bien el aspecto eléctrico del dispositivo. Hay vapor por todas partes, y existe el riesgo constante de que el agua llegue hasta los componentes electrónicos. Un error mínimo puede causar un cortocircuito.
Para evitar esto, debemos considerar tres elementos clave: el sello hermético, el aislamiento y la conexión a tierra.
Cómo evitamos que entre el agua
Comenzamos con tubos de vidrio de cuarzo herméticamente sellados. Esto evita que la humedad llegue al filamento de tungsteno. Pero el verdadero punto de riesgo está en el lugar donde el electrodo se conecta con los terminales. Allí es donde la humedad puede infiltrarse. Para bloquear ese camino, utilizamos aislantes de silicona de alta temperatura o materiales cerámicos. En esencia, se trata de una barrera física que impide que entre la humedad. Por lo general, buscamos un grado de protección IPX4; pero si se trata de una habitación con mucho vapor, optamos por un grado IPX5 o superior, por seguridad.
Elegir componentes resistentes
¿Conectores comunes? Olvídelos. Simplemente no serán suficientemente resistentes. Utilizamos terminales resistentes a la corrosión, ya que la oxidación es un problema grave en ambientes húmedos; esto puede causar arcos eléctricos, y nadie quiere eso.
El cableado también debe ser resistente. Debe poder soportar tanto el calor intenso de la lámpara como la humedad del ambiente. Utilizamos cables revestidos de silicona o basados en flúor. Estos cables no se agrietan ni se vuelven frágiles después de ser calentados y enfriados miles de veces.
La realidad de la instalación
La conexión a tierra no es opcional. Todos los chasis metálicos deben estar conectados a una red de tierra adecuada. ¿Por qué? Porque si el sello falla y un cable vivo entra en contacto con el chasis, ese cable de tierra debe activar inmediatamente el RCD (dispositivo de corriente residual). Así, la electricidad se interrumpe antes de que alguien se dé cuenta de que hay algún problema.
Un último consejo: aunque un buen aislamiento es importante, las lámparas infrarrojas generan mucho calor. Ese calor puede hacer que las juntas baratas se sequen. Le recomiendo revisar los sellos cada 12 meses. Si ve que el material aislante se encoge o se agrieta, significa que ya no hay protección contra el agua, y el dispositivo se vuelve un riesgo. Además, asegúrese de que su disyuntor esté ajustado a la corriente de fuga específica del dispositivo. Así evitará problemas innecesarios con la interrupción de la electricidad.